viernes, 22 de junio de 2018

El Ángel más noble de Dios

Hoy es un día triste. Me levanto con la noticia de que ha fallecido mi Tío Armando. Una sensación de pesar, tristeza y negación rodea mi cuerpo. No podría describir exactamente como me siento porque mi Tío Armando es especial, es un alma llena de vida, es alguien que siempre llevaremos en nuestro corazón y pensamiento porque se lo ha ganado, ha logrado meterse en nosotros y que cada parte de el viva en sus familiares.

Describiría a Tío como la persona más noble que jamás he conocido, alguien que siempre se preocupaba por las personas y que siempre tenía una sonrisa. También es un luchador, superó grandes pruebas y circunstancias que con el amor de sus más cercanos pasaron a ser anécdotas.

Tío Armando junto a sus padres, ahora están juntos de nuevo.
Siempre recordaré los momentos que viví con el. Fueron especiales, he de decir que no lo veía todos los días... pero le quiero lo suficiente para dedicarle esta nota. En las reuniones siempre llegaba a mi, con un fraterno abrazo me preguntaba que como me encontraba, como estaba todo y hablábamos de fútbol, me daba sus análisis, muy correctos y acertados, por cierto. Siempre se interesó por como me iba en el trabajo, con las novias... por mí.
Me queda el consuelo que el siempre supo cuanto le quería y admiraba. He de comentar que era casi que ley hacer pescado frito los Viernes de Dolores. Jamás tuvo mala palabras para nadie, siempre irradió amor, ternura y comprensión. Nos quedaremos con ese bello recuerdo de una persona que a paso lento, pero con una sonrisa en la cara, iluminaba cada rincón por donde pasaba. Y ese, es el recuerdo más bonito que tendremos siempre, porque tengo que decir que Tío Armando vivirá por siempre, porque no se muere quien se va, se muere quien se olvida... Nosotros nos encargaremos de mantenerte vivo.

Gracias por tantos recuerdos, tio. Ahora, en el Cielo, goza junto a tus hermanas Nora y Betty, también disfruta de encontrarte con tus padres. Te pido que desde allá arriba nos envíes fuerzas y bendiciones. Sabremos que cada vez que sonrías, el sol brillará.

¡Vivirás para siempre!

Armandito, me dirijo directamente a tí. Puedes estar tranquilo porque Tío siempre supo el amor y la devoción que sentiste por él. Lo honraste como jamás he visto que se honra a alguien. Puedes tener la calma de que él se fue sabiendo todo lo que sentiste, que jamás se guardaron nada y que siempre fue feliz a tu lado. Ahora te toca contar su historia, lo excelente persona que fue, lo dulce y noble que era su corazón. Cada vez que sientas el viento en tu cara, el sol más radiante, la luna màs alumbrada, la calma en la desesperación, la nobleza en cada acto y el amor en cada persona, es solo Tío Armando diciéndote que está a tu lado, y aunque no lo puedas ver, el está ahí.